5 razones que explican el éxito del emprendimiento en Chile

éxito de emprendimiento en Chile

La edición 2017 del Global Entrepreneurship Index ubica el emprendimiento en Chile con el puesto número 18 con 58,8 puntos del ranking mundial. En segundo lugar y muy atrás le sigue Puerto Rico, con 40,6 puntos (fuente).

Emprender un negocio es por sí una aventura difícil. Requiere de esfuerzo, fortaleza para lograr resultados y disciplina laboral, entre tantas otras cosas. Mucho más difícil es la tarea cuando uno emprende solo, y no me refiero a la compañía de amigos o colegas, sino del estado. Suena idílico creer que un país lo apoyará desinteresadamente a uno en emprender, sin pedir nada a cambio. Pues bien, en Chile encontrará el ecosistema emprendedor idóneo, aquí le nombramos las 5 razones que explican el éxito del modelo de emprendimiento en Chile.

Reconocimiento Estatal, el primer paso.

Por simple que pueda parecer, el primer paso para apoyar el emprendimiento es reconocerlo. Chile, a diferencia de algunos vecinos, hace bastantes años que celebra y comprende el emprendimiento, reflejando esta actitud a través de sus instituciones. Tanto la institución del emprendimiento como el rol del emprendedor en la sociedad, son conceptos ya arraigados a la nación, presentes en el debate político y actualidad nacional.   

Sin ir más lejos, ser inversionista o comerciante es una causal para solicitar la residencia temporaria en Chile. Otro ejemplo de incentivo al emprendimiento es que en los últimos años Chile reemplazo la Superintendencia de Quiebras por Superintendencia de Insolvencia y Re-emprendimiento. En el mismo sentido apuntan las políticas sociales y leyes tributarias, que reconocen la calidad de “trabajador independiente/empresario” dentro de sus normas, dedicándole incluso un tratamiento especial en su legislación, cuestión que también ocurre en materia bancaria donde la palabra emprendedor no significa temor, sino oportunidad.

Políticas públicas, no sólo hablar sino aplicar.

En concordancia a lo anterior, como se reconoce y da importancia al emprendimiento en Chile, en la última década el Estado ha potenciado el rubro mediante distintas leyes e instituciones.

Por ejemplo, CORFO (www.corfo.cl) se encarga de realizar concursos periódicamente para incentivar y promover toda gama de negocios, ya sea una panadería o una aplicación digital altamente escalable. Ello a nivel de gobierno central, mientras que localmente las municipalidades encauzan el apoyo al emprendimiento, ya sea a través de ferias, concursos y capacitaciones.

En fin, bien se puede decir que en Chile aquel que no emprende es simplemente porque no tiene ganas.

Start-up Chile, de Chile para el mundo.

Dentro de los distintos programas que CORFO ha desarrollado, su hijo ilustre es “Start-up Chile” http://www.startupchile.org. Ellos mismos se definen como “una acelerador de negocios creado por el gobierno para traer un alto nivel de emprendimiento en Chile, basado en la innovación con sustento en Chile” y vaya que lo han logrado. A la fecha de este artículo han pasado por el programa más de 1300 emprendimientos, cuyo valor total alcanza 1,4 billones de dólares.

Sin embargo el impacto supera con creces las cifras monetarias. Desde su creación han participado en el programa 4000 ciudadanos de más de 79 países distintos. Todos ellos han vivido en Chile para desarrollar su emprendimiento, enriqueciendo la cultura y contribuyendo al país con mano de obra calificada.

Por ello es justo decir que SUP marcó un antes y después en el emprendimiento en Chile, al crear un programa sólido, constante e innovador que año a año genera empleos, capital humano calificado, y monetiza las grandes ideas –nacionales o extranjeras- que se apoyan en estas positivas iniciativas para existir.

Ecosistema emprendedor, vivir el emprendimiento.

La aplicación sostenida de políticas públicas relacionadas al emprendimiento en torno a los años genera un impacto indudable en el país. El que Chile sea hoy por hoy el líder de la región no es sino consecuencia de dicho esfuerzo, el que felizmente aumenta cada año. Muestra de ello es lo que se llama muchas veces como el “ecosistema emprendedor”, que consiste en las redes humanas e instituciones que apoyan al emprendedor en determinado lugar.

Como emprendedor, estoy agradecido de que en Chile exista un positivo ecosistema, cuestión que no es palabrería, sino que se refleja en la vida diaria. Por ejemplo, en el país es fácil encontrar oficinas virtuales o espacios de co-work, donde uno comparte con emprendedores generando lazos para contribuir mutuamente en la labor del colega. Por otra parte, al menos dos veces por semana, existen eventos relacionados (pitchs, charlas, cursos, seminarios, etc) en universidades, oficinas o incluso pubs de la capital.

Estabilidad política y desarrollo. Abundante mano de obra calificada e infraestructura.

Todo lo dicho puede ser muy positivo, pero no basta por sí solo. De nada sirve invitar a miles de extranjero a emprender en el país, si éste no les puede garantizar el acceso a tecnología de primer mundo, infraestructura adecuada y por supuesto seguridad. Lo mismo sucede con el componente humano, todos estos emprendimientos requieren a pequeño o mediano plazo incorporar ciudadanos al grupo de trabajo, y por ellos los profesionales deben ser calificados.

Como lo demuestra el ranking “Global Entrepreneurship Index”, Chile ha cumplido estas tareas. Sin embargo, la clave del éxito está precisamente en la constancia en el desarrollo de las políticas públicas para incentivar el emprendimiento, acompañadas de inversión en políticas sociales que otorguen más y mejores profesionales. Así, Chile planea estar en los próximos diez años dentro de los 10 primeros puestos en el emprendimiento, noble misión en la que lo invitamos a usted formar parte.

 

2018-04-24T13:37:37+00:00

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