vino en chile

La industria del vino en Chile ya  forma parte de la historia de nuestro país. Desde la llegada de los españoles, quienes favorecidos por las ventajosas condiciones naturales elaboraron un vino rudimentario y artesanal, pasando por el incipiente desarrollo a mediados del siglo XX, hasta la actual industrialización de un vino de calidad mundial, esta bebida se ha erigido como una de las exportaciones más importantes de Chile.   

Durante los últimos años, el modelo económico y la apertura comercial de Chile han permitido la producción y posterior exportación de diversas mercancías. En la década de los noventa, las exportaciones se basaron fundamentalmente en los denominados productos tradicionales tales como el Cobre, productos derivados de la actividad agrícola y la producción del pisco y sus derivados. Con todo, mediante la internacionalización de los mercados y la incipiente competencia de otros países dedicados al mismo rubro, se hizo necesaria la incorporación de nuevas materias que se hicieran espacio dentro del mercado tradicional.

La competencia entre las antiguas exportaciones tradicionales produjo un descenso en su valor agregado, de manera que los empresarios, inversionistas y emprendedores dieron un gran paso al reconocer en el vino chileno atributos de clase mundial, que permitirían competir de igual a igual con vinos de clase internacional como los elaborados en Francia, Italia o California.

Aprovechando las condiciones geográficas de los valles del Limarí, Maipo o Colchagua, solo por mencionar algunos, así como las condiciones climáticas de los mismos, se logró que la calidad del vino chileno se convirtiera en uno de los mejores del mundo, prueba de ello, es que en la actualidad, el mejor Cabernet nace en tierras chilenas, sin perjuicio del terreno que ha ganado el Syrah y el Carmenere. Junto a lo anterior, tal es el impacto del vino chileno que a partir del 2014, ha relevado a Australia en el 4° puesto del mundo de los máximos exportadores de vino, siendo superado únicamente por Francia, Italia y España.

En cuanto a la gran calidad de los vinos y sus cepas, se ha señalado que entre los factores determinantes se encuentra el clima mediterráneo con veranos secos y cálidos, así como la gran oscilación térmica que se produce en los valles.

En cuanto a los tipos, el vino blanco chileno se ha descrito como un vino característico por su sabor frutoso y por la frescura que produce en el paladar. Los tintos por su parte, son vinos dotados de gran robustez, cuerpo y color profundo.

Es claro que el vino por sí mismo es capaz de satisfacer todo tipo de paladares, no obstante, esta bebida cuenta con innumerables derivados que demuestran su versatilidad como el borgoña, el bigoteado, la chicha, el chimbombo, la chupilca, entre otros.

Por ende queda claro que la industria del vino en Chile representa un rubro que crece día a día, con profesionalismo y reconocimiento mundial. Tal es el nivel de consolidación, que en la actualidad se perfecciona para no ser menos que el mejor del mundo, explotando en este camino sus distintas variaciones.

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 Artículo escrito por Julián Dittus Cabrera, abogado de Vivir en Chile.